Reference

Mateo 6:5-8; 16-18
LA ORACION Y EL AYUNO NOS ACERCA A DIOS

Como cristianos debe ser una prioridad cultivar nuestra relación con Dios, y una de las mejores maneras para crecer en nuestro andar con Jesús es la oración. Cuando oramos, hablamos con Dios sobre lo que sucede en nuestras vidas, nuestros anhelos, nuestras luchas y nuestros temores. Orar a Dios nos acerca a él. 

La oración también fortalece nuestra fe. Al orar, sentimos la presencia y el poder del Espíritu Santo y su presencia nos llena de gozo y de valentía para obedecer al Padre en todo momento, viviendo siempre dentro de su voluntad.

Con relación al ayuno, en la Biblia, el ayuno se refiere a la abstención total o parcial de comida y bebida por un período de tiempo determinado. El ayuno se menciona en ambos testamentos y es a menudo asociado con la oración y la búsqueda de Dios.

El ayuno bíblico es abstenerse de alimentos con un propósito espiritual, siempre ha sido una parte normal de una relación con Dios, porque nos lleva a una relación más profunda, más íntima y poderosa con el Señor.

El ayuno es la clave secreta que abre la puerta del cielo y cierra de un portazo las puertas del infierno, cuando uno elimina los alimentos durante un tiempo, nuestro espíritu queda desbloqueado de las cosas de este mundo y se vuelve increíblemente sensible a las cosas de Dios, ya que la carne mengua y el Espíritu crece.