Es normal sentir temor en ocasiones. Ahora bien, una ansiedad muy arraigada puede entorpecer la búsqueda de excelentes oportunidades. Puede arruinar el gozo y la paz que Dios nos da. Los creyentes en Cristo podemos aprender a identificar los temores que nos controlan y nos impiden cumplir la voluntad del Señor. Al poner nuestra mirada en el ancla firme que es la Palabra de Dios y al rechazar las mentiras que nos llenan de inseguridades, vencemos los temores que nos impiden disfrutar la vida abundante en Jesucristo.