En este mes vamos a celebrar a las mujeres, a todas esas esas madres abnegadas. Se dice que detrás de cada gran hombre hay siempre una gran mujer, esas son cosas que uno escucha y yo creo que muchos estamos de acuerdo con eso. Otra que encontré fue que no puede haber grandes hombres o grandes mujeres sin grandes madres.
Quiero empezar con una mujer que nunca había hablado ni meditado en la manera en que ahora lo veo, hasta que hablando con otros pastores una misionera me dijo: Si una historia me llama la atención es la de Agar, ya que ella no eligió la vida que le tocó, ella solo era una esclava, usada a la manera que se les antoja a sus amos, sin embargo, luchó valientemente hasta el final. Y entonces, medite en esa mujer.
Es por eso que, hoy quiero hablar acerca de una mujer en la Biblia que quizás no es tan famosa, pero yo pienso que su vida tiene algo muy importante que enseñarnos a todos nosotros, no solamente a las madres sino a los padres, a todos y cada uno de nosotros. Yo quiero hablar acerca de Agar, pero más que todo, hablar del Clamor de Agar, y cómo Dios nos ve, sin importar nuestra condición y como los demás nos vean. Agar, la mujer que Dios, cuando todos la olvidaron.